Textos breves para acompañar tus días

Pensamientos sencillos, espirituales y humanos nacidos desde la lectura de los Salmos.

La fe también puede susurrar

No siempre aparece como fuerza intensa. A veces se parece más a una pequeña permanencia, a una llama baja que todavía no se apaga.

Detenerse no siempre es perder tiempo

Hay pausas que no te atrasan: te ordenan. Hay silencios que no vacían: te devuelven.

Orar también es decir la verdad

Los Salmos no esconden el miedo, la tristeza ni la angustia. También desde ahí se puede hablar con Dios.

La esperanza no siempre llega gritando

A veces vuelve despacio, casi en silencio, como una palabra pequeña que decide quedarse.

Leer un salmo puede ser una forma de volver

Volver a uno mismo, volver a respirar, volver a recordar que no todo está perdido.